jueves, 26 de agosto de 2010

En torno a la luna, una brillante luna, solloza en las sombras que produce la noche, sombras terribles, inmensas y eternas, una de las doncellas de la princesa.
Ahí, cubierta de lagrimas implora a la luna que cumpla su sueño, que llene su anhelo.

"Quiero ser tan brillante como tú, sentir la noche como tú, ver al mundo como tú, reinar el cielo como tú, quiero tu brillo luna, quiero ser en mi cielo oscuro clara guia."

Paso el tiempo, como siempre pasa cuando la suplica bebe nuestras lágrimas, y ese tiempo fue el que llamó a Agi, el valiente guerrero que buscaba siempre inspiración en su princesa. El guerrero es su cielo estrellado escuchó a la doncella, buscó llegar, sintió esperar, dejó anhelar, cuando la encontró, perdida en sus sollozos de noche, luna y sueño, el guerrero se sorprendió al ver los ojos más claros, brillantes y únicos en ese rincón de las sombras en la noche.
Maravillado por esos astros venidos a tierra, esos ojos brillantes y misteriosos, su acento blandió y sus palabras guardó. Comprendió que ver tanto el anhelo, de limpiar el deseo con lágrimas, de beber la ilusión de la esperanza, algo conservamos, algo nos entregamos y nunca jamas perdemos.

viernes, 20 de agosto de 2010

Contar historias no es siempre sencillo, se quejaba amargamente el historiador de la princesa, con cada palabra que sale de mi, me siento más seco que como lo estaba en el silencio. Cada historia que te cuento princesa, requiere que me pierda un poco y me abandone un mucho.
¿Porqué lo haces? le susurró la princesa mientras sus ojos reflejaban, como sólo en las princesas ocurre, la oscuridad de la noche.

Ah mi princesa, me preguntas algo dificil, creo que la respuesta no está en mí, está en mis historias...

Ocurrió una vez, hace mucho tiempo, en un valle custodiado por sendas montañas, un nacimiento diferente, una flor que no era roja, como aquellas producto del dolor de la sangre, ni blanca como aquellas producto de la inocencia de la ternura, tampoco era mixta, como la sangre que dejamos pero pronto olvidamos, era una flor negra, diferente al resto, única, solitaria.
Esa flor pretendía con todo su esfuerzo aclararse para ser menos diferente, y día tras día le contaba al sol sus plegarias: "Quiero abandonar mi color, soltarlo aunque sea un poco, así seré más roja, más rosa o más blanca"... El sol, cálido como es, más retraido como quiere ser, veia a la rosa y con sus rayos la ennegrecía más y mayor era su diferencia...

Así yo mi princesa, diferente de todos he nacido, con más espiritu que muchos y cada día te dejo partes de él en mis historias, pero tú, con tus ánimos y tus ojos, lejos de vaciarme me inspiras más, mucho más...

domingo, 15 de agosto de 2010

Un dia la princesa quizo un regalo, diferente, único, solitario, como deben ser todos los regalos, solicitó a su corte que buscaran entre los valles, desde un mar y hasta el otro, a sus guerreros que son siempre los que llegan lejos, los envio a las cumbres más altas, a sus artistas quienes ven siempre el cielo aunque son ciegos, les ordenó viajar por todos los rumbos buscando entre las nubes...

Pasaron los días, las noches y el tiempo, todos volvían con presentes que a la princesa no interesaban, sin embargo, uno de ellos, el menor y valiente guerrero mientras buscaba cantaba, y era su canto que fusionado con el viento, regó la senda que cruzó, y ahi, de esa senda nació el recuerdo de cada acción. La princesa conoció que el regalo más grande es el que permanece lejos de uno, porque con ello fue ella quien era diferente, única y solitaria a esa senda. Aun puede ver la princesa desde su castillo de luz, de marmol y pasión, esa senda donde germinan los recuerdos que son hijos tanto de la alegría como del viento que corre. El tiempo jamas detiene al viento, porque son los aires quienes lo llevan lo cargan, el guerrero aun canta, la princesa aun ve su regalo, la senda aun nace de la música y del viento...

domingo, 2 de agosto de 2009


Existe un lugar lejano, donde las montañas son gigantes de fortaleza, donde los arboles son sabios ancestrales, el lago refleja la paciencia y los lirios la experiencia. Existen ahi rosas, rojas como la sangre necesaria para cosecharlas pero dulces como la sonrisa de quien las recibe. En ese valle, en el viento corre una música, suave, dulce, serena que oculta en sus notas un mensaje delicado, cuenta la historia de su mítico encierro, el encierro de la música en el viento.
Hubo un tiempo en que la música libremente se movia entre los seres, los tocaba, los veia y le veian, corria junto a las aguas y saltaba junto los arboles, reia con las estrellas y dormia entre las lunas, pero ese no era su destino, un día, con miedo vivió como su vista se oscurecía, sus manos fuertes se aligeraban tanto que al agua ya no contenian, su desesperación la llevo a gritar tan fuerte que el viento la escuchó, a su encuentro acudió y entre sus brazos la cobijó, ya debil la música, sin el cuerpo que la aprisionaba se entregó al viento que la abrazaba. Juntos comenzaron un matrimonio de romance y pasión que aun no se concluye, la música vive en el viento, y el viento vive de la música que lo impulsa.

martes, 14 de julio de 2009


Cuenta la historia que en una lejana montaña, habitaba un noble caballero, con tez dorada como el sol sólo ambicionaba encontrar la esencia de la belleza, se dedico a gastar sus años en esas andanzas, tanto que olvido el valor de la espada y el candor y peso de su armadura, gastados sus dias de fuerza refugiaba su vida tras los fuertes brazos de aquella montaña.

Veia la flor y deseaba el misterio de su aroma, veia la lluvia y anhelaba la frescura de su caricia, veia el sol y queria la fuerza de su calor, veia el viento y sentia la pasión de su carrera. Pero por sobre todo lo que veia la belleza en su esencia de él se escondía.

Ocurrió un dia, que fue tal su ambición por conocer aquel misterio que busco en sus ojos la pálida luz de la consciencia, abandonado ya por su mirada, se refugiaba en la noche de los pensamientos, ahí descubrio nuevamente sus paisajes, los veia con la fuerza de sus recuerdos, la flor, el viento y la lluvia se conjugaban con el brillo del sol, no se apagaba en su memoria las leyes que sus ojos no recordaban, antes generaba, fusionaba y recreaba la belleza de las cosas. Fue así como nuestro caballero conoció en la soledad de su nocturna visión, que la belleza se escondía en su interior, que era el recuerdo la herramienta capaz de cautivar la esencia de las cosas, generarlas, fusionarlas y recrearlas.

Te contare mi historia, plagada de fantasía como de agonía, porque en el soñar o en el dibujar los sueños, o en el comprender y animarse a ver el dibujo después de soñar hay dolor, infinito dolor, quien es capaz de ver el resultado de sus sueños de felicidad es tan desdichado e infeliz como aquel que nunca encontró una princesa.
Hace años, en el cielo vi una pálida estrella que en su palidez brillaba mas que las otras, ahí, con voz infantil y quizá con otras palabras solo desee: Deseo que te conviertas en corazón, y que bajes a la tierra y me quieras pero que nunca dejes de brillar para así poder encontrarte...
No se aun si la encontré o si ella me encontró, es más a veces dudo si la conocí, pero se que esto aconteció:

Hubo una vez una noble y hermosa princesa, mas valiente por bella que por su realeza, su destino de fantasía su sutileza de creencia... un día se enamoro de un gigante negro, una sombra, mas su romance permitido solo mientras el sol les iluminaba, su romance era solo realizado a la luz, la luz donde lo helado continua mas nunca lo alejado. En la noches, porque la vida es noche, y la noche agonía en obscuridad, ignorancia en consuelo, en la noche donde los sueños se ven como estrellas y los ojos cantan con la dulzura de su inconsciente, en la noche su caballero moría, la sombra desaparecía, pero ella nunca lo sabia...en su noche, porque criada como princesa era propiedad lo que ella misma se apropiara. En su noche, su caballero tenia su sueño para abrazarla, los sabios, que eran solo tan sabios como la misma princesa les permitiera ser, temían en las noches por la salud del caballero, ¿cómo saber donde esta?, ¿Cómo saber su pensar si no se ve? La princesa siempre le veía, en las noches mas, era cuando el caballero la amaba, le acariciaba y sus manos sombras la cubrían su ardor los refería y mientras mas anochecía mas adentro estaba, mas le cubría y mas ella le veía, porque en su noche no veía lo que en su día cubría a su amado, en la noche todo era su amado...Ella comprendía que en el día su amado estaba capturado en una prisión mas humana, así, como en el día hay luz y la luz es conocer, eso le aprisionaba a ser hombre, a ser silueta a ser suelo y estar bajo la fantasía de la realeza, en su noche, su esperada y añorada noche, cuando lo mismo es ver que cegar, cuando lo mismo es oír que hablar, cuando no hay diferencia entre caminar y volar, cuando con cerrar basta para abrir, su amor volaba y sus sueños despegaban y él ya no atado al sueño ahora flotaba tan lejos como la princesa lo imaginara tan alto como ella lo deseara y tan rápido como ella lo anhelara... En la noche donde los sabios nada son, los sabios hechos de libros y a la luz, los sabios hechos del leer con luz los sabios firmes que ven su caminar, en la noche, en esta noche de amor, nada son.

lunes, 13 de julio de 2009


Existió hace mucho tiempo una princesa, custodiada por mil diamantes en un palacio de luz, cuidada por el reino del cielo, de la tierra y del mar, la princesa fue invadida por la tristeza. Para remediarlo, el rey del mar le envio envuelto en perlas un escriba, quien debía propcurar que su sonrisa volviera a iluminar la luz de palacio. Cuando el escriba la conoció con tierno acento le prometió: "Mi regalo el día de hoy será que desde ahora y hasta el momento en que tu sueño les lleve a un mejor lugar, que un cuento siempre tendras, y sentiras los primeros pétalos de recuerdo, que por ser primeros siempre tendran algunas espinas que duelan, pero llegan conforme mas aspiren su aroma, a los recuerdos hermosamente perfumados." Cuando el escriba acabó en el infinito azul, los ojos de la princesa brillaban, y el mundo se enteró que no todo terminó, antes quiza algo comenzó.


Cuenta la historia que si uno siente el más suave de los silencios, aun es posible escuchar en el viento la promesa del escriba cuya pluma danza y las letras cantan un cuento cada día. Son historias de silencio, de sonido y de melodía.

Aun se escuchan en el viento, aun la tinta recorre las venas del paisaje con la promesa del escriba a la princesa.