martes, 14 de julio de 2009


Cuenta la historia que en una lejana montaña, habitaba un noble caballero, con tez dorada como el sol sólo ambicionaba encontrar la esencia de la belleza, se dedico a gastar sus años en esas andanzas, tanto que olvido el valor de la espada y el candor y peso de su armadura, gastados sus dias de fuerza refugiaba su vida tras los fuertes brazos de aquella montaña.

Veia la flor y deseaba el misterio de su aroma, veia la lluvia y anhelaba la frescura de su caricia, veia el sol y queria la fuerza de su calor, veia el viento y sentia la pasión de su carrera. Pero por sobre todo lo que veia la belleza en su esencia de él se escondía.

Ocurrió un dia, que fue tal su ambición por conocer aquel misterio que busco en sus ojos la pálida luz de la consciencia, abandonado ya por su mirada, se refugiaba en la noche de los pensamientos, ahí descubrio nuevamente sus paisajes, los veia con la fuerza de sus recuerdos, la flor, el viento y la lluvia se conjugaban con el brillo del sol, no se apagaba en su memoria las leyes que sus ojos no recordaban, antes generaba, fusionaba y recreaba la belleza de las cosas. Fue así como nuestro caballero conoció en la soledad de su nocturna visión, que la belleza se escondía en su interior, que era el recuerdo la herramienta capaz de cautivar la esencia de las cosas, generarlas, fusionarlas y recrearlas.

Te contare mi historia, plagada de fantasía como de agonía, porque en el soñar o en el dibujar los sueños, o en el comprender y animarse a ver el dibujo después de soñar hay dolor, infinito dolor, quien es capaz de ver el resultado de sus sueños de felicidad es tan desdichado e infeliz como aquel que nunca encontró una princesa.
Hace años, en el cielo vi una pálida estrella que en su palidez brillaba mas que las otras, ahí, con voz infantil y quizá con otras palabras solo desee: Deseo que te conviertas en corazón, y que bajes a la tierra y me quieras pero que nunca dejes de brillar para así poder encontrarte...
No se aun si la encontré o si ella me encontró, es más a veces dudo si la conocí, pero se que esto aconteció:

Hubo una vez una noble y hermosa princesa, mas valiente por bella que por su realeza, su destino de fantasía su sutileza de creencia... un día se enamoro de un gigante negro, una sombra, mas su romance permitido solo mientras el sol les iluminaba, su romance era solo realizado a la luz, la luz donde lo helado continua mas nunca lo alejado. En la noches, porque la vida es noche, y la noche agonía en obscuridad, ignorancia en consuelo, en la noche donde los sueños se ven como estrellas y los ojos cantan con la dulzura de su inconsciente, en la noche su caballero moría, la sombra desaparecía, pero ella nunca lo sabia...en su noche, porque criada como princesa era propiedad lo que ella misma se apropiara. En su noche, su caballero tenia su sueño para abrazarla, los sabios, que eran solo tan sabios como la misma princesa les permitiera ser, temían en las noches por la salud del caballero, ¿cómo saber donde esta?, ¿Cómo saber su pensar si no se ve? La princesa siempre le veía, en las noches mas, era cuando el caballero la amaba, le acariciaba y sus manos sombras la cubrían su ardor los refería y mientras mas anochecía mas adentro estaba, mas le cubría y mas ella le veía, porque en su noche no veía lo que en su día cubría a su amado, en la noche todo era su amado...Ella comprendía que en el día su amado estaba capturado en una prisión mas humana, así, como en el día hay luz y la luz es conocer, eso le aprisionaba a ser hombre, a ser silueta a ser suelo y estar bajo la fantasía de la realeza, en su noche, su esperada y añorada noche, cuando lo mismo es ver que cegar, cuando lo mismo es oír que hablar, cuando no hay diferencia entre caminar y volar, cuando con cerrar basta para abrir, su amor volaba y sus sueños despegaban y él ya no atado al sueño ahora flotaba tan lejos como la princesa lo imaginara tan alto como ella lo deseara y tan rápido como ella lo anhelara... En la noche donde los sabios nada son, los sabios hechos de libros y a la luz, los sabios hechos del leer con luz los sabios firmes que ven su caminar, en la noche, en esta noche de amor, nada son.

lunes, 13 de julio de 2009


Existió hace mucho tiempo una princesa, custodiada por mil diamantes en un palacio de luz, cuidada por el reino del cielo, de la tierra y del mar, la princesa fue invadida por la tristeza. Para remediarlo, el rey del mar le envio envuelto en perlas un escriba, quien debía propcurar que su sonrisa volviera a iluminar la luz de palacio. Cuando el escriba la conoció con tierno acento le prometió: "Mi regalo el día de hoy será que desde ahora y hasta el momento en que tu sueño les lleve a un mejor lugar, que un cuento siempre tendras, y sentiras los primeros pétalos de recuerdo, que por ser primeros siempre tendran algunas espinas que duelan, pero llegan conforme mas aspiren su aroma, a los recuerdos hermosamente perfumados." Cuando el escriba acabó en el infinito azul, los ojos de la princesa brillaban, y el mundo se enteró que no todo terminó, antes quiza algo comenzó.


Cuenta la historia que si uno siente el más suave de los silencios, aun es posible escuchar en el viento la promesa del escriba cuya pluma danza y las letras cantan un cuento cada día. Son historias de silencio, de sonido y de melodía.

Aun se escuchan en el viento, aun la tinta recorre las venas del paisaje con la promesa del escriba a la princesa.

domingo, 12 de julio de 2009



Hace mucho tiempo, en una de las hojas de ese misterioso libro, un guerrero escribio su recuerdo mas preciado. Cuando el día todo lo poseia, cuando el sol siempre todo veia, un guerrero surgio en un pueblo diferente, la gente a la que el guerrero defendia, fue victima del engaño de los hombres, quienes buscando comandar esas tierras, convencieron a los muchos de seguir la voluntad de los pocos, engañados fueron enseñados a que sólo el brillo del cielo en una espada sería capaz de liberarlos del yugo al que fueron seducidos. Sus trabajos eran vanos y el guerrero, dolido por el escenario emprendió la cruzada con un sólo proposito, atrapar con su espada el poder del cielo... recorrio los bosques buscando el cielo, abandonó a las árboles que le impedian ver a su adversario, cruzó rios y mares para en el horizonte alcanzar destino, pero así no lo logró. Valiente como inició hubo de reconocer el poco avance en su justa y apresado por el místico sentir del abandono se recostó en las arenas frescas de una playa. Viendo al cielo fijamente, la sombra de un monto suavemente, mientras le cobijaba le susurró, sólo yo, con la eternidad como poder he logrado opacar al cielo ante los ojos de los valientes, sólo yo, en mi inmortalidad me he levantado cubriendo a la tierra de tu destino. El guerrero, sintió un nuevo brio, y presuroso perfilo su acero y sus pasos a la montaña. Ahi, en las faldas, con rapidez comenzó su ascenso con la sola intención de alcanzar su pretensión, al llegar a esas cumbres, con el sol inmenso en el mediodia, comenzó agitando su espada, con tanta furia como fuerte era el recuerdo de su gente oprimida. El sol, curioso como todo lo eterno, se le fue acercando, más y más a ese horizonte, el sol abandonando su cenit, llegaba a su ocaso, y por vez primera fue una espada que se mantuvo en agitandose en el viento, guiada por la mano de su valiente, la cosa terrenal que al sol pudo tocar. La curiosidad del sol y la perseverancia del guerrero lograron apartar al sol de su sitial, tocado, aunque muy leve por la espada el sol, asustado se apartó y dio cabida a la noche que todo oscureció. Cansado el guerrero por la lucha invisible que vivió no dudó en regresar, su espada viva, candente y luminosa le señalaba los dificiles pasajes que en la montaña debio descender. Al llegar al pueblo, con su acero señalaba a los hombres que con engaños a su pueblo subyugaron, cada vez que el acero blandía un rayo y su potente trueno bajaba desde el cielo para representar a aquel, en cuya espada el sol habia estado. Episodio único y primitivo era, paisajes nunca vistos por la gente del guerrero y atemorizantes para aquellos hombres guiaron a la victoria a nuestro heroe, y desde entonces, en las noches de tormentas, cuando la lluvia atemoriza con subyugar a la gente que aun ve al cielo, son los rayos y sus potentes truenos el testimonio del valor de aquel guerrero...

HISTORIAS DE UN CUENTO


...Hace mucho tiempo, más que el que pudieran recordar todos los árboles juntos, existió un libro misterioso, sus hojas debian ser iluminadas sólo por la naturaleza, como siempre pasa con las cosas mas bellas, por las noches se leia con la luna, con los rayos, con luciernagas que volaban como si danzaran con sus letras, por los días con el sol, con el brillo, con el viento que volteaba sus hojas.
Ese libro cantaba la verdad de muchas cosas, y encerraba la existencia de otras.

Estas son las historias de ese libro...