En torno a la luna, una brillante luna, solloza en las sombras que produce la noche, sombras terribles, inmensas y eternas, una de las doncellas de la princesa.Ahí, cubierta de lagrimas implora a la luna que cumpla su sueño, que llene su anhelo.
"Quiero ser tan brillante como tú, sentir la noche como tú, ver al mundo como tú, reinar el cielo como tú, quiero tu brillo luna, quiero ser en mi cielo oscuro clara guia."
Paso el tiempo, como siempre pasa cuando la suplica bebe nuestras lágrimas, y ese tiempo fue el que llamó a Agi, el valiente guerrero que buscaba siempre inspiración en su princesa. El guerrero es su cielo estrellado escuchó a la doncella, buscó llegar, sintió esperar, dejó anhelar, cuando la encontró, perdida en sus sollozos de noche, luna y sueño, el guerrero se sorprendió al ver los ojos más claros, brillantes y únicos en ese rincón de las sombras en la noche.
Maravillado por esos astros venidos a tierra, esos ojos brillantes y misteriosos, su acento blandió y sus palabras guardó. Comprendió que ver tanto el anhelo, de limpiar el deseo con lágrimas, de beber la ilusión de la esperanza, algo conservamos, algo nos entregamos y nunca jamas perdemos.

Entre melancólico, épico y romántico.
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